Hoy es domingo. Me cargan los domingos porque significan que el descanso terminó (descanso bien cortito y relativo porque con esto de tener clases los sábados, es bien poco lo que dura), además, en mi extraño afán de asociar todo a un color, los veo celeste; y no me agrada mucho ese color.
Hoy no fue tan terrible; fui a la iglesia en la mañana, tuvimos visitas a almorzar, terminé un libro al solcito y después vino mi pololo y vimos una película acurrucados. En realidad, fue un buen domingo, muy relajado; y aun así, en el momento que dejé a mi pololo en la puerta y me fui a hacer un café... PAF! se me vino el domingo encima.
Estaba parada en la bosca (porque además hace un frío de la vida y ODIO el frío), cuando miré al suelo, y ahí estaba ella, echadita en el suelo al lado del fuego, cuan larga es, con esa carita que tienen los gatos cuando están medios dormitando. Y me dieron estas ganas enormes de ser uno de ellos!
Su vida parece tan simple! Duermen todo el día y hacen lo que se les da la gana. Salen a patiperrear y vuelven cuando quieren, se echan al solcito en la tarde. Básicamente no tienen preocupaciones!
No le importa cómo se ve; si subió o bajó un kilo. No tiene trabajos ni obligaciones. Puede subirse a los techos y hacer acrobacias. No tienen que levantarse temprano, ni estar preocupados de qué harán con su vida una vez terminados los estudios. No les importa como funcionan los sitios web;ni el código html ni flash ni ninguna de esas cosas que pasan los lunes.
Pero por sobretodo, quise ser ella, porque ahí, acostada en el suelito dormitando, le era absolutamente indiferente que hoy fuera domingo!
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